Hola, para empezar
agradecer la presencia de el gran maestro de la poesía, Antoni
Machado, y aclarar antes de empezar con la entrevista que todas las
preguntas han sido redactadas teniendo en cuenta lo que cuesta abrir
las heridas cerradas del asado.
-¿Qué te llevó a
negarte en rotundo en noviembre de 1936, cuando León Felipe y
Rafael Alberti te vinieron a buscar para exiliarte?
Pues mira, primero la la
humillación que supone abandonar mi tierra, dejando a ver que me
rindo, esa idea era horrible. Segundo el sentimiento que me agarra a
esta tierra, a este suelo que estas pisando, a esta vieja casa, a
esta maltratada y ir-respetada patria.
-¿Por què decidiste
finalmente abandonar el país?
Yo, al principio tenía
esperanzas de ganar la guerra, creíamos que la república tenía
futuro en españa, pero cuando la cosa ya fue avanzando y vimos que
la guerra ya estaba perdida, sería una estupidez haberme quedado en
la España franquista, ya que si huíamos a Francia, quizá hasta
podríamos hacer un contraataque, y finalmente con el fusilamiento de
Federico Grcía Lorca, acabé de tomar la decisión.
-Te arrepientes de
haber uído?
No, en ese momento, pensé
que me arrepentiría que quizá nos estábamos rindiendo demasiado
rápido aun los cuatro años que llevamos de guerra, pero luego me di
cuenta de que no. Si me hubiera quedado no hubiera servido de nada,
sólo para mal alimentar mi subconsciente, ya que me sentiría fatal
viviendo en un país que va en contra de mis principios. Hicimos lo
correcto, la gente pensaba que en Francia encontraría un país
republicano que les acogería y les trataría bien, y no fue así,
pero igualmente no fue un error, fue un aprendizaje, porque por mucho
que hayamos perdido la dignidad, nunca perdimos la honra de luchar
por nuestros ideales.
-Cuando hablas de lo
que el pueblo español esperaba encontrar en francia y las vejeces
que sufrió lo haces en primera persona, aunque tu fuiste un
afortunado ya que el gobierno francés te reconoció y te alojó en
un hotel, qué piensas al respecto?
La verdad es que si mis
textos me salvaron de una muerte seguramente lenta y dolorosa en los
campos de concentración franceses, y aunque yo no sufrí lo que
sufrieron medio millón de españoles lo sentí. Yo no estaba en la
playa de Argelers, no sufría el terrible frío por loas noches,
tenía una cama bien calentita, aunque te aseguro que no dormía.
Tenía comida, pero tampoco comía, porque en realidad no tenía
nada, había perdido la guerra, cuatro años de lucha por el garete.
Decidimos emprender un viaje juntos todos los republicanos, pero he
perdido a mis compañeros de viaje, ni siquiera estaba en mi
destino. Esa sensación de haber perdido todo, la guerra, la familia,
la casa, la tierra, y lo más importante tu vida, porque nunca
volverás a la vida que tenías antes, esa sensación es el exilio.
Impresionante el
testimonio de Antonio Machado, le agradecemos su atención y sus
respuestas a nuestras preguntas. Que sepa que no sólo se le
recordar´por sus versos, sinó también por su dura, y honrada vida.

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